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Iluminación interior

La iluminación interior es un aspecto a menudo subestimado en hogares y negocios. Además de generar un apreciable impacto estético y contribuir a la mejora de la funcionalidad de los espacios. Una buena iluminación interior puede generar estados de ánimo positivos y, lo mejor, bienestar a largo plazo. Aún más, en los días de invierno, cuando éstos son más cortos, una iluminación interior bien orientada puede optimizar la productividad en un centro de trabajo. Veamos los aspectos psicológicos.


Iluminación interior y psicología

A la hora de instalar una iluminación en interior o de recolocar los puntos de luz, debe tener en cuenta el valor psicológico de esa luz. Vea lo que dicen los especialista sobre lo que hace la luz en las personas y tome sus propias decisiones para montar su instalación.

Así, se sabe que las emociones, tanto positivas como negativas, se sienten más intensamente bajo una luz brillante. También se sabe que la luz muy intensa en horas de la noche puede trastocar el sueño, incluido el uso de medios electrónicos como ordenadores, móviles y tabletas. Y el uso de iluminaciones artificiales que reproducen las características físicas de las luces naturales, vuelve a las personas más felices y productivas.

Factores técnicos clave de una iluminación interior

Si los aspectos psicológicos hay que tenerlos en cuenta, el diseño de la instalación debe asumir otras variables que no siempre son evidentes para quienes quieren crear o remodelar una fórmula de iluminación interior. Si no fíjese en estas claves: - Tamaño y espacio. La luz interior que se instale debe guardar relación con los tamaños. Tamaño de los puntos de luz y con el espacio que se quiere iluminar atendiendo a criterios específicos. - Edades y preferencias de quienes van a utilizar los puntos de luz. Y es que no es lo mismo, iluminar para personas de edad avanzada con problemas de visión que hacerlo para niños. Los niños necesitan de luz naturalizada y, por ejemplo también, sistemas que permitan regular su intensidad, especialmente en cuartos y zonas de juego interiores.

Alturas, colores, muebles y movilidad

- Altura y forma del techo. La altura de los techos es otro factor clave. Techos muy altos o muy bajos necesitarán de apliques o lámparas de techo ubicadas con gusto, proporcionalidad y estética. Los techos a diferente altura obligarán a replantearse iluminaciones específicas para cada área. - Color de paredes y muebles. Los puntos de iluminación deberán guardar sintonía en colores y diseños con los que presentan las paredes, pero, sobre todo, los muebles. Se trata de una cuestión de coherencia que es más evidente si cabe con la instalación de lámparas de pie que pueden ser percibidas como complementos del mobiliario. - Luces existentes y configuraciones eléctricas. Si de lo que se trata es de sustituir una parte de las instalaciones, no se deberá obviar la instalación eléctrica previa para no apartarse de esa misma línea de coherencia de estilo. Otro punto a tener en cuenta es la adecuación de la nueva instalación a los valores de eficiencia energética que se quieren mantener. Porque no es lo mismo instalar focos para un comercio que apliques de pared para una casa familiar. - Patrones de movilidad en las zonas iluminadas. Si se trata de iluminar pasillos, por ejemplo con plafones o lámparas de pared, las luces deben instalarse de tal forma que haya una continuidad de iluminación en toda la zona para garantizar la seguridad del tránsito de personas. Lo mismo sucede con la eliminación de las sombras y los reflejos y el factor de la integración de los puntos de luz y el nivel general de iluminación. Todos estos factores llevan a una conclusión, la iluminación de interiores es un arte.